martes, 6 de agosto de 2013

El radiante futuro de la energía solar

 

El radiante futuro de la energía solar

La Asociación Europea de Industria Fotoeléctrica (EPIA) ha declarado que en 2020 tendrá lugar un boom solar. El año pasado fue significativo para el sector, la potencia total de todas las instalaciones solares superó los 100 gigavatios. Y, según prevén los especialistas de la Asociación, en un lapso de ocho años este indicador se multiplicará por seis. Anteriormente, la Agencia Internacional Energética predijo que la energía solar desplazaría al resto de los recursos energéticos en un período de cincuenta años.

Sin embargo, los expertos hacen un llamamiento a la cautela en las previsiones y señalan que el gas y la energía atómica mantendrán el liderazgo en el ramo de los portadores energéticos. Winfried Hoffman, presidente de la EPIA, declaró ante los medios de prensa europeos que 2012 fue “el año del cambio global” para esta industria. 

Las cifras son realmente asombrosas: la potencia total de todas las instalaciones solares del mundo aumentó prácticamente en 30 gigavatios, alcanzando la cifra de 100 gigavatios, lo cual es igual a la potencia de una decena de centrales electronucleares. Más de la mitad de esta generación tiene lugar en el Viejo Mundo, señala la EPIA con orgullo. 

A la vanguardia marcha Alemania que incrementó su potencia en 8 gigavatios. A juzgar por el ritmo de crecimiento, a esta rama le pertenece el futuro y muy pronto desplazará del primer lugar los recursos tradicionales de generación energética, aseguran los especialistas de la Asociación. Pero estas previsiones no están exentas de cierto grado de especulación, señalan los expertos. Y proponen analizar cómo alcanzaron estos resultados los medios “verdes” de generación energética, y en particular, la generación solar. Serguéi Pravosúdov, director del Instituto Nacional de la Energía, comenta a La Voz de Rusia:
Esto está estrechamente relacionado con las tarifas verdes, que son más altas que las comunes, pero las compañías energéticas necesitaban priorizar precisamente esta energía cara, para obtener de vuelta los recursos invertidos. Esto condujo a consecuencias ambivalentes: un incremento rápido de la producción de instalaciones eólicas y paneles solares en Europa. De esta manera, generaban nuevas plazas de trabajo y combatían la dependencia de los suministradores externos de hidrocarburos (Rusia, incluida). Pero la energía se tornó cara. En Alemania, por ejemplo, solo la población paga estas caras tarifas verdes. La industria sigue pagando acorde a las tarifas bajas.

Es cierto que incluso en un año de crisis como lo fue 2012, se alcanzaron cifras récord de generación de energía solar. Sin embargo, habría que considerar a qué precio. En Italia y España, donde el precio de producción del kilovatio de esta energía se redujo de un euro a diez céntimos, se escuchan cada vez más voces que abogan por eliminar los subsidios ocultos de esta rama. Y hasta Alemania comienza a reducir sus inversiones, añade Serguéi Pravosúdov:
Ahora plantean que quizá sea necesario conservar el sistema de dotaciones existentes para aquellos que ya invirtieron en el sector, pero no construir nuevas redes. Y, como resultado, durante el año pasado se redujeron considerablemente las inversiones en las instalaciones de energía renovable. Cuando no hay dotaciones, el sistema no funciona por definición.

Pero, por lo visto, Alemania continuará apoyando la energía alternativa, señalan los expertos. Montado en el carro de la histeria post-Fukushima, este país comenzó a cerrar una serie de centrales electronucleares y los “proyectos verdes” obtuvieron apoyo ideológico. Sin embargo, la industria continúa necesitando un gran volumen de potencia, señala el director del Fondo de Desarrollo Energético, Serguéi Pikin:
−El mayor obstáculo que impide a la energía alternativa convertirse en la base de cualquier economía reside en la complejidad de garantizar un nivel de producción que satisfaga a las industrias que requieren de una fuente constante de energía, de un gráfico estable. Existen determinados riesgos para las producciones básicas. Y en los próximos años, la tarea primordial para la energética alternativa consistirá en la creación de un nuevo sistema que garantice la cobertura constante de la carga del consumidor. A cualquier hora del día y en cualquier condición climática. Si la energética alternativa logra en los próximos cincuenta años cumplir con estas condiciones, podrá aspirar a ser considerada como un reemplazo de las actuales fuentes energéticas. Pero ello requiere de inversiones colosales y una reestructuración tecnológica del sistema energético.

Respecto a las predicciones optimistas de los nuevos mercados, sobre todo los de alto crecimiento tales como China o la India, surgen más preguntas todavía. Serguéi Pikin nos comenta:
−La energía solar no está en condiciones de garantizar la seguridad energética de la India. Gran parte de la población simplemente no tiene acceso a la energía eléctrica. Por ello, la tarea que tienen ahora consiste en obtener una cantidad suficiente de instalaciones energéticas de gran potencia, capaces de cubrir este déficit. La energía solar se desarrollará especialmente en aquellas zonas a las cuales resulta muy costoso tender redes eléctricas. Pero las regiones de gran desarrollo industrial priorizarán sin lugar a dudas la energía nuclear.

Estas conclusiones se confirman con los encargos de construcción de nuevas centrales electronucleares. Así, la compañía rusa Rosatom, que ya construyó una central en China, construirá antes de fin de año otra en la India. En proyecto están sendas centrales en países en los que la luz solar no escasea, tales como Vietnam y Sudáfrica.

Foto: hombiz.ru

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