jueves, 18 de julio de 2013

La vida en el Planeta Rojo: de los Vikingos a Marte 2020

 


La NASA enviará en 2020 una nave automática a Marte, con la tarea de encontrar vestigios de vida en ese planeta. Los constructores aprovecharán el diseño y la parte de desplazamiento de la actual sonda Curiosity, lo que reducirá los gastos, pero el contenido será otro. Los expertos admiten la participación de dispositivos rusos.

Aunque los medios de difusión aseveran a menudo que, la sonda Curiosity se dedica precisamente a la búsqueda de vida en Marte, ello no es así del todo. Su objetivo es establecer si antes pudieron existir en ese planeta, condiciones para la vida de microorganismos. La respuesta es ya conocida: sí, pudieron. De ahí que, sobre la base de la experiencia de Curiosity, y de sondas anteriores, se va a preparar el nuevo proyecto, Marte 2020, como el paso posterior y perfectamente lógico en el estudio del planeta.

Desde enero que en la NASA comenzó sus labores el Mars 2020 Science Definition Team,un grupo de especialistas que emitió un espacioso informe con recomendaciones de cómo debe ser la nueva sonda y sobre lo que tendrá que hacer. El aparato debe realizar, por primera vez en la historia de las investigaciones del Planeta Rojo, un análisis microscópico. Tendrá que juntar muestras del suelo para traer más tarde a la Tierra. Finalmente, comprobará cómo podrían, las expediciones de las futuras expediciones tripuladas, aprovechar los recursos de Marte. Las tareas son en general de una envergadura mayor que las planteadas a Curiosity, considera Maxim Litvak, del Laboratorio de espectroscopia del Instituto de investigaciones espaciales de la Academia de Ciencias:
–En el caso de esta colosal misión, confío en que recorra una distancia mayor por el planeta y que tenga más posibilidades de investigar las sustancias del suelo a profundidad. Si la sonda Curiosity hizo una perforación de cinco a siete centímetros, con esta la profundidad será mayor, así como la toma de muestras. Posiblemente, ello será empleado para el retorno posterior de la muestra de suelo de Marte a la Tierra. En general se trata de la continuación evolutiva de la sonda Curiosity.

Luego de estudiar el informe con las recomendaciones, la NASA determinará el conjunto de instrumentos que llevará la nueva nave automática. Y a continuación convocará un concurso abierto para la creación de ese, llamémoslo, “relleno” científico. Lo más probable es que Marte 2020 sea un proyecto internacional, al igual que Curiosity, agrega Maxim Litvak:
–Una parte de los aparatos será diseñado en cooperación internacional. En lo que respecta a la participación rusa, pienso que nuestros especialistas estarán interesados en ofrecer dispositivos científicos para esa sonda, pero todo va a depender del grado en que se ajusten a sus objetivos y tareas.
Rusia podría ofrecer un instrumento análogo al instalado en Curiosityy en otras estaciones científicas, conjetura Iván Moiséiev, del Instituto de política espacial:

–Por lo general instalamos un analizador de neutrones, para la búsqueda de agua. Lo más probable es que viaje también en la nueva sonda, naturalmente que perfeccionado.
La concepción de Marte 2020 no se basa en absoluto en el axioma de que un día existió vida en el Planeta Rojo. Aunque no se lograse encontrar vestigios suyos, los científicos se aproximarán a la comprensión de las condiciones en que se gestó la vida en la Tierra. Añadamos que, esta será la primera misión astrobiológica a Marte, después de las sondas Viking. Estas, a mediados de la década del setenta buscaron vestigios de vida y obtuvieron resultados contradictorios, los que hasta ahora suscitan discusiones entre científicos. De manera que esta nueva nave automática, la Marte 2020, una versión evolucionada de Curiosity, será con todo una descendiente directa de los Vikingos

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