lunes, 8 de julio de 2013

Nikola Tesla, el genio que cambió el mundo

Tesla

 

Llegas a casa, enciendes el interruptor y las bombillas iluminan el pasillo. Ese gesto tan corriente y habitual no hubiera sido posible sin la genialidad de un inventor caído en desgracia, Nikola Tesla. Un hombre cuya historia quedó en el olvido. Sin embargo, sin ella nuestras vidas no serían las mismas.
Tesla nació en la pequeña localidad de Smiljan, situada en la actual Croacia, en 1856. Desde muy joven sorprendió a quienes le conocieron. Era capaz de realizar cálculos integrales mentalmente, habilidad que despertó las sospechas de sus maestros, pero que son una buena muestra del potencial de aquel estudiante.


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Con sólo diecisiete años, el joven Tesla enfermó de cólera, una enfermedad infecciosa de la que estuvo a punto de no recuperarse. Su padre le prometió que, de sanarse, le enviaría a la mejor escuela de ingeniería que hubiera, dado que era lo que quería su hijo. Tras curarse y entrar en el ejército, comenzaría sus estudios en la Universidad Politécnica de Graz, en Austria.

Una de sus primeras inquietudes desde que era joven fue inventar algo para que la energía libre llegara a todo el mundo. Sería en 1882 cuando comenzó a trabajar para la compañía de Thomas Alva Edison, su gran rival, y el que a la larga se llevaría toda la fama que hubiera merecido el inventor Tesla.
Hay quien apunta, como en la increíble charla TEDx que os mostramos a continuación, que Nikola Tesla sufría de una rara sinestesia, que provocaba una alteración de sus percepciones. Esto en parte podría haberle ayudado a imaginar inventos, diseños y prototipos en su cabeza, antes de construirlos en la realidad. Y es que sus trabajos marcarían, sin lugar a dudas, un antes y un después en la historia de la ciencia y la tecnología.

Corriente alterna vs. corriente continua

Quizás el aporte más importante de Tesla haya sido la corriente alterna. En términos técnicos, esta se considera como la corriente eléctrica en la que la magnitud y el sentido varían de manera cíclica. La corriente alterna, conocida en castellano como CA por sus siglas, o AC en inglés, es la que usamos a diario en nuestros hogares.

¿Y por qué fue tan importante la introducción de la corriente alterna? ¿Es ella la culpable de la eterna pelea entre Edison y Tesla? Como bien contaba José Manuel López Nicolas en su blog, la polémica entre ambos puede ser llamada perfectamente “la guerra de las corrientes”.
Y es que Thomas Alva Edison fue el que introdujo primero la corriente continua, a través de pequeñas centrales eléctricas con las que iluminaba las calles de Nueva York. La década de 1880 fue de oro para el norteamericano, que vio cómo su compañía crecía con este sistema. Sin embargo, algo chocó con su fortuna cuando Tesla apareció en su vida. Como citábamos antes, Nikola Tesla comenzó a trabajar para él en 1882, e ideó el establecimiento de la corriente alterna.

Para desarrollarla e implementarla, Tesla necesitaba a Edison, que se había convertido, más que en inventor, en un empresario de éxito. Pero Nikola se topó con una de las campañas más salvajes de difamación: el exitoso Edison no quería perder su fortuna por un ‘recién llegado’. Aunque Tesla le cedió patentes propias, Thomas Alva Edison le negó al final pagarle los 50.000 dólares comprometidos en un primer momento, con un comentario burlesco y esperpéntico: “Cuando llegues a ser un norteamericano cabal, estarás en condiciones de apreciar una buena broma yanqui”.

Tesla abandonó a Edison, quien no le valoró ni personalmente, ni por su trabajo. A la postre, el norteamericano sería muchísimo más reconocido que el propio Nikola Tesla, aunque en los últimos años existe un impulso por reconocer su labor desde diversos foros científicos y tecnológicos.
Después de su marcha de la compañía de Edison, Nikola Tesla se integró en la empresa del gran rival del norteamericano, George Westinghouse. Sin embargo, el inventor del que hablamos hoy nunca llegó a encajar tampoco en esta etapa. Su legado, compuesto por decenas de patentes, no fue reconocido como se merecía. Dentro de la larga lista de inventos de Tesla, encontramos, además del descubrimiento de la corriente alterna, otros avances como el control remoto o el motor de inducción. Pero para acabar con el post de hoy, hablaremos de quizás otro de sus más importantes legados: la torre Wardenclyffe.

La torre Wardenclyffe, su última gran genialidad

El último gran proyecto de Tesla fue el diseño pionero de una torre de telecomunicaciones inalámbrica, que sirviera para la telefonía comercial transatlántica, las retransmisiones de radio y para demostrar la transmisión de energía sin cables conectores.

La iniciativa no llegó nunca a ser operativa, y sería parcialmente demolida en 1917. Sin embargo,  la también conocida como torre Tesla nos muestra las extraordinarias capacidades creativas de este fabricante de sueños, que fue apoyado inicialmente por J.P. Morgan. La torre es hoy conocida como el primer paso para reconocer el gran trabajo del inventor, al menos en Estados Unidos.

Aunque su trabajo ya es difundido en el museo Tesla en Belgrado, lo cierto es que no existía nada similar en Norteamérica. Y dado que la mayor parte de sus aportes se dieron en EEUU, muchos de sus admiradores se unieron hace un tiempo para reconvertir la torre Wardenclyffe en un gran museo homenaje. Una vez conseguida la recaudación de 850.000 dólares por parte de Matthew Inman para adquirir el emplazamiento, hace unas semanas se abrió un período de recaudación para conseguir 10 millones de dólares, y así completar la construcción del museo.
Con este dinero se trataría de rendir un merecido tributo a uno de los mejores inventores de la Historia, caído en desgracia al morir solo y lleno de deudas en una habitación de hotel en Nueva York. Quizá, años después de sus importantes trabajos, podamos poner en su sitio a uno de los mayores genios que hayamos visto jamás.


Imágenes | Deviant Art, Flickr
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