viernes, 24 de mayo de 2013

Científicos estudian las profundidades del cerebro humano

мозг голова

Científicos rusos a partir de ahora podrán estudiar el cerebro humano mediante el campo electromagnético.

Dicho método podría ayudar en el tratamiento de tales enfermedades como la epilepsia y la enfermedad de Parkinson.
Imaginémonos un espacio reducido, en medio del cual se encuentra un aparato llamado simbólicamente “casco”. La persona se sienta en el sillón, coloca la cabeza dentro del casco y un operador ve en la pantalla del ordenador lo que el paciente literalmente tiene en la cabeza. Nos encontramos en el Centro de Estudios Neurocognitivos de la Universidad de Psicología y Pedagogía de Moscú, un laboratorio único en todo el territorio de Europa del Este.

El vídeo que se proyecta en la pantalla se parece a una transmisión desde una nave espacial. Pero en ella no participan cosmonautas, sino psicólogos. Sin embargo, los objetivos que se están planteando son igual de serios: están buscando segmentos con patologías que causan diferentes trastornos psíquicos y neurológicos. Las profundidades del cerebro son estudiadas mediante un encefalógrafo electromagnético, explica la directora del centro, Tatiana Stróganova:

—El aparato está midiendo lo activas que están las células del cerebro. Al estar funcionando, generan en torno a ellas un campo magnético.
El principio de funcionamiento del encefalógrafo electromagnético es semejante al del tomógrafo por resonancia magnética. No obstante, existen diferencias fundamentales. La imagen por resonancia magnética (IRM) somete al cerebro a los efectos de un campo magnético, mientras que el encefalógrafo magnético registra las más imperceptibles agitaciones del campo magnético que ocasiona el trabajo del cerebro.

El encefalógrafo electromagnético es un dispositivo altamente sensible. Para que no afecte a la radiación natural de la tierra, el aparato fue colocado en una cámara especial protegida con pantallas.
El nuevo método de diagnóstico fue probado ya con pacientes que padecen epilepsia. El tratamiento médico no les había ayudado, de modo que tenían que someterse a una intervención quirúrgica cuyo objetivo sería extirpar aquellos segmentos del cerebro que provocaban los ataques de la enfermedad, cuenta Alexandra Koptélova, colaboradora en el Centro de Estudios Neurocognitivos de Moscú:
—Los científicos lograron ver que el foco de los ataques de epilepsia estaba situado en varios sitios a la vez. De no haberse notado, posiblemente el paciente seguiría teniendo ataques incluso después de la intervención.

El mismo método podría ayudar a aclarar los motivos se otras enfermedades, tales, por ejemplo, como la esquizofrenia, la enfermedad de Alzheimer y el autismo.
Los científicos rusos consideran que el nuevo equipo ayudará a los neurofisiólogos a asomarse en el futuro a la subconciencia del hombre.

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