martes, 2 de abril de 2013

Viaje a las estrellas: ¿utopía realizable?

 

10.12.2009 космос звёзды облако газа туманность Пламя

¿Será posible llegar a sistemas planetarios extrasolares a una velocidad superior a la de la luz? Es posible, afirma Harold White. Con su equipo en la NASA está diseñando un motor superlumínico (más rápido que la luz) para viajes interestelares. Semejante nave necesitará solo dos semanas para llegar al sistema estelar Alfa Centauri, situado a cuatro años luz del Sol.

Las investigaciones de White tienen por objetivo perfeccionar la concepción del físico mexicano Miguel Alcubierre, que en 1994 provocó animadas discusiones en el mundo científico. El científico propuso comprimir, por decirlo así, el espacio delante de la nave cósmica, y desplegarlo, detrás de ella. La nave se coloca dentro de una “ampolla” de espacio encorvado y permanece inmóvil, y por eso en su interior la gente no experimenta sobrecarga alguna. A su alrededor pasa el propio espacio, debido a lo cual se produce el desplazamiento. El espacio puede ampliarse y contraerse solo a una velocidad superior a la velocidad de la luz. Esto no contradice la Teoría de la Relatividad de Einstein porque ningún objeto dentro de una “ampolla” en realidad no se desplaza a la velocidad de la luz.
Para crear una “ampolla” se necesita una sustancia misteriosa, una masa negativa, que, en pleno estado de descomposición, liberará la energía oscura necesaria. Los cálculos hechos por los partidarios de la teoría de Alcubierre muestran diferentes magnitudes de esa energía: el equivalente a tres masas solares, a la masa de Júpiter. En sus cómputos Harold White la redujo aún más, hasta setecientos kilogramos, siempre que la “ampolla” no tenga la forma de una esfera, sino de rosca. El físico dice que los resultados del trabajo son alentadores. Su equipo está construyendo con ayuda de láseres un modelo en miniatura del motor de Alcubierre, donde se distorsionaría el espacio, aunque sea por ahora en una magnitud ínfima: una diezmillonésima parte.
En interés de la NASA esta idea no tiene nada de extraño. En EEUU existe asimismo la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA, por sus siglas en inglés), que también financia investigaciones “no tradicionales” –indica el miembro correspondiente de la Academia Rusa de Cosmonáutica, Andréi Ionin:
Uno de los principios de DARPA consiste en que se concede prioridad de financiamiento al proyecto cuya resolución es “perpendicular” al universalmente admitido. El que avanza en sentido contrario a las reglas existentes tiene muchas más posibilidades de encontrar una resolución original. Hay que respaldar este tipo de resoluciones, que parecen fantásticas. Es algo absolutamente correcto. El Estado debe ocuparse de ello, porque ninguna empresa privada lo hará.
El jefe de sección del Instituto de Física Lébedev de la Academia de Ciencias de Rusia, Oleg Dalkárov, supone que el financiamiento de semejantes ideas es provechoso solo para sus autores y representa un derroche de dinero:
Diferentes departamentos, incluso en nuestro país, financian semejante tipo de trabajo por diferentes motivos. Uno de ellos consiste, por lo visto, en que el grupo de expertos, escogido en dicho caso, no es demasiado competente. Por otra parte, esto a veces les resulta beneficioso a algunas corporaciones para obtener financiamiento. Transcurrirá cierto tiempo, ese plazo por el que se otorgó el crédito, y el grupo se disolverá. Y ya no volverán a retomar esa idea.
De todos modos, ¿existe la esperanza de que se construya tal nave? Primero hay que encontrar la manera de “domesticar” de alguna forma la masa negativa, a la que se vincula la dispersión de las galaxias y la ampliación del Universo. De momento los físicos están dispuestos a discutir solo el modelo matemático y las pruebas de laboratorio
mj/rl/er
http://spanish.ruvr.ru

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